Juntos Somos Uranio: La radioactividad vuelve a escena en Río Negro



En silencio y sin debate social avanza un proyecto minero de uranio y vanadio que promete retornos excepcionales y un incalculable impacto ambiental.



Viedma.- A poco más de tres años de las masivas protestas obligaran al gobierno provincial a desactivar el proyecto de la central nuclear con tecnología y capitales chinos que se buscaba construir en Sierra Grande con la promesa de generación de trabajo, de nuevo capitales extranjeros han tenido el silencioso beneplácito del gobierno para avanzar en un proyecto minero radioactivo de escasa inversión y que promete cuantiosas ganancias a sus accionistas a un costo ambiental que podría ser altísimo para todos los rionegrinos, extensas zonas rurales e importantes fuentes de agua superficiales y subterráneas.


El gobierno provincial, que es del mismo signo político que debió tragarse sus intenciones nucleares a regañadientes y por mera preocupación electoral, es el mismo que hoy avanza silencioso en los avales para que se ponga en marcha el proyecto Amarillo Grande que tiene su mira explotara una amplia franja en el centro de la provincia que abarca desde la margen sur del Río Negro a la altura de Villa Regina hasta el ejido municipal de Valcheta la puerta de entrada a la Línea Sur.


El proyecto Amarillo grande es impulsado por la filial argentina de la empresa minera canadiense Blue Sky Uranium Corporation. La firma forma parte del Grosso Group fundado en 1993 y que lleva adelante distintos proyectos mineros en el país principalmente de metales preciosos y litio junto a otras multinacionales como Barrick Gold, Viceroy / Yamana, Teck Cominco, Rio Tinto y Areva.


La empresa lleva un tiempo haciendo exploraciones en una zona de 250 mil hectáreas con tres yacimientos del mineral, ubicados en una franja de de 145 kilómetros de largo por 15 de ancho y ha determinado potencialmente que se trata del yacimiento de uranio vanadio más grande del país.


El proyecto incluye tres propiedades mineras. La primera Santa Bárbara de 30 mil hectáreas, ubicada a 70 kilómetros al sur del Río Negro a la altura de Villa Regina. La segunda Anit de 24 mil hectáreas, localizada a 100 kilómetros al sudoeste de Lamarque. Y la tercera y más importante, por la presencia del mineral, Ivana que abarca casi 200 mil hectáreas a 25 kilómetros al norte del ejido municipal de Valcheta.


En su sitio oficial Blue Sky Uranium Corporation promete jugosos "retornos" a sus inversionistas ya que a diferencia de otros lugares del mundo el uranio vanadio se encuentra casi en la superficie, apenas a 15 metros de profundidad lo que permitirá su rápida extracción a través de canteras a cielo abierto en la que no será necesario ni siquiera utilizar explosivos.


Con maquinaria pesada tan sólo en Ivana la minera proyecta construir una cantera de 3 mil metros de largo y de hasta 400 de ancho, sobre una superficie de 700 hectáreas que equivalen a toda el área urbana de Valcheta.


La preocupación de los que se oponen al proyecto radica en dos cuestiones fundamentales y que se han repetido en otros proyectos faraónicos, el uso del agua y el pasivo ambiental que significará para la provincia, las futuras generaciones y otras actividades económicas que se desarrollan en la provincia, principalmente vinculadas a la ganadería y la agricultura.


La gobernadora Arabela Carreras no ha puesto el tema en la agenda pública para que sea debatido en la sociedad, aunque en consultas puntuales se ha mostrado abiertamente a su favor con los mismos argumentos que en su momento su predecesor en el cargo, Alberto Weretilneck junto al ex presidente Mauricio Macri y al ex justicialista Miguel Pichetto, vociferaban las ventajas de la construcción de la central nuclear china en Sierra Grande.


Blue Sky Uranium Corporation ha proyectado que el material a extraer en Amarillo Grande alcance las 6.300 toneladas diarias, alcanzado en los 13 años de vida del proyecto un total de 30 millones de toneladas de uranio vanadio.


El material bruto se procesará para refinarlo, el polvo del mineral será lavado y decantado en piletas y será finalmente lo que la empresa venderá a miles y miles de millones de dólares, lo que representará una parte ínfima de su inversión.


Lo que no sirva para la venta, el material estéril y los restos de materiales resistentes al preceso extractivo y radioactivos irán a rellenar las canteras y piletas de lavado. También quedarán confinadas en piletas "de baja permeabilidad" millones de litros de agua utilizada en el lavado del mineral. La denominada cola será un caldo mortal tóxico y radioactivo, algo que aves y animales no diferenciarán de una laguna natural. A esto se sumará el polvo de uranio que seguramente los vientos patagónicos se encargarán se repartir por toda la región, predominantemente de oeste a este, las partículas llegarán a toda la costa rionegrina incluida Viedma, su capital.  


Varios intendentes de la región han planteado sus reparos a la iniciativa, pero con baja intensidad, es que no les conviene en la práctica contradecir a la gobernadora que puede retacearles recursos y asistencia en un época por demás complicada.


Las únicas voces en contra hasta ahora parecen ser los ambientalistas más radicales, un sector habituado a ser ignorado ya que un grueso de la población los considera demasiado alarmistas y renegados de las supuestas virtudes que depara el progreso.


Otro sector preocupado, es el de los tradicionales productores rurales de la línea Sur que se preguntan por el impacto que tendría un proyecto de este tipo en la vegetación y fuentes de agua de la zona para sus majadas de ovejas, corderos y cabras. Tampoco se ha dicho cual será el costo que tendrá para la biodiversidad de la región. Que el proyecto minero esté sobre tierras inundables le agrega otra variable de riesgo. 


Blue Sky Uranium Corporation, ya se ataja en el tema y plantea en el proyecto que mayoritariamente utilizará agua bombeada de pozos. Y aunque asegura que restan más estudios hidrológicos, sostiene que hay "agua salina abundante, no apta para humanos y animales pero si para procesamiento de minerales".


Pero nada garantiza que la minera en su afán de garantizar los millonarios retornos a sus socios no apunte, en caso de necesitarla, al agua del bajo subterráneo de Valcheta o incluso al arroyo homónimo que alimenta a la localidad.


En sus estudios previos Blue Sky Uranium Corporation define la zona en la que se montarían los yacimientos como pobre, subdesarrolladas y de escasa densidad poblacional, como uno de los justificativos para llevar adelante el proyecto.


En 13 años la empresa minera promete ganancias extraordinarias a su paquete de accionistas. La gobernadora promete la generación de trabajo y recursos para la provincia.


Nadie habla del costo ambiental, ni nadie promueve el debate público del tema, ni tampoco la utilización de los mecanismos de participación popular previstos en las normativas vigentes, como podría ser una consulta popular o un plebiscito.


Queda en evidencia que a pesar de ser del mismo palo político Carreras no aprendió nada de Weretilneck, cuando este debía guardarse su sorpresivo anuncio del proyecto nuclear ante el rechazo masivo de la población. Pero queda en evidencia que la sanción de la ley antinuclear que le cerró la puerta a la intentona nuclear china, que en su momento había impulsado el gobierno kirchnerista y que fue reimpulsada por el macrismo, fue sólo por una cuestión electoralista, ya que podría haber significado la salida del partido provincial del sillón de Laprida 212 y de perder la mayoría propia que ostenta en el parlamento por segundo periodo consecutivo.


Que no salgan a hablar de licencia social cuando necesiten votos para una elección, es antes de que se autoricen este tipo de proyectos cuando se debe consultar a los rionegrinos sobre qué tipo de provincia quieren, pero especialmente que futuro quieren para sus hijos, nietos, bisnietos y demás. Sobradas experiencias hay en el país y el mundo de proyectos mineros que prometieron recursos y trabajo, no dieron nada de eso y sólo dejaron un pasivo ambiental irremediable.



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